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El bestiario: 253 entradas

Los monstruos de Aethelgard no son fauna. Cada uno pertenece a una familia, a una zona y a un momento concreto de la historia.

Hay 253 entradas catalogadas, cada una con sus estadísticas y su carta de esencia: la pieza que puedes extraer y usar.

No son fauna. Los monstruos de Aethelgard tienen un origen común y una razón para existir, y esa razón es una de las cosas que el juego te va contando poco a poco.

Cómo se reparten

Se agrupan en familias asignadas a zonas, y cada zona tiene su campo elemental y su jefe. No hay enemigos genéricos reciclados por todo el mapa con distinto color: lo que te encuentras en una región pertenece a esa región.

Treinta de las entradas son jefes. Algunos se pelean, otros son cinemáticos, y unos cuantos no son monstruos en absoluto.

Los pactos

Con algunas criaturas se puede pactar. No es una bendición ni un contrato demoníaco: es una técnica antigua, redescubierta, que en teoría no debería funcionar.

Funciona. Y el primer pacto que firmas plantea una pregunta que el juego no te responde de inmediato.

El bestiario completo, con lo que cada entrada implica, se descubre jugando.

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